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24/04/2019
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La demagogia y el populismo. Armas mortales para la democracia, útiles para las dictaduras.

Antes de entrar en materia y análisis, haré una breve definición de ambas palabras, indicadas en el título, que me permitan desarrollar el tema con mayor información previa. La demagogia y el populismo son palabras o términos muy usados básicamente en el ámbito político.

POPULISMO: Cito SIC; Definición ABC.es. “El término populismo se emplea generalmente en el ámbito de la política. Se dice que un gobierno o un partido político son populistas cuando su estrategia política se basa en propuestas que resultan atractivas para el pueblo, pero tienen un componente manipulador y demagógico. De hecho, los término demagogia y populismo se emplean normalmente de manera indistinta, pues ambos expresan la intención de atraer al pueblo con ideas que suenan convincentes pero que esconden intereses ocultos. En ocasiones se ha dicho que los populistas dan soluciones falsas a problemas reales. El concepto de populismo es atemporal, pues forma parte de la actividad política de cualquier momento histórico. Por otra parte, el populismo es aplicable tanto a la tradición occidental como a la oriental, a un sistema democrático o a un régimen dictatorial, a la tradición de izquierdas o a la de derechas.

Rasgos generales del populismo: En cualquier caso, se trata de una forma de hacer política basada en la propaganda, en el carisma del líder y en la consideración de que todo se hace para el bien del pueblo. En pocas palabras, es decir al pueblo lo que quiere oír. Ninguna formación política se declara abiertamente populista, ya que este concepto tiene una clara connotación negativa. De hecho, es bastante habitual que el término populismo se emplee como arma arrojadiza, pues normalmente la acusación de populista va dirigida a los rivales políticos.

DEMAGOGIA: Estrategia política que apela a sentimientos y emociones del público para conseguir su favor y voto. La demagogia es una estrategia política que utilizan muchos dirigentes políticos, la cual, principalmente, se caracteriza por la utilización desmedida de halagos, falsas promesas, promoción de ideas radicales, entre otras, para conseguir de esta manera la atención y el voto del pueblo. Los sentimientos y las emociones de la población son el principal foco a captar por parte de la demagogia.” Fin de la cita:

ANALISIS: Cuando afirmamos, que el populismo y la demagogia son mortales para la democracia, queremos significar que, la mayoría de las veces, cuando un político liberal y demagogo, gana unas elecciones; por prometer al pueblo, soluciones fáciles a: álgidos problemas, crecimientos económicos desmesurados, programas sociales excéntricos, proyectos de inversión inviables y/o eliminar la pobreza a cero; tal como lo he oído y ha sucedido en múltiples oportunidades, como sucede continua y mayormente en las nuestros países latinoamericanos; el pueblo, el cual es el que al final sufre las consecuencias de este aberrante populismo y demagogia, lo recordará de por vida, para mal de los que ofrecieron estas incumplidas soluciones a sus álgidos problemas.

Lamentablemente, la mayoría de nuestros políticos latinoamericanos, ante unas elecciones presidenciales o de gobernadores, y hasta legislativas; por temor a perder unas elecciones, siguen la voz e instrucciones equivocadas de los asesores y politólogos, quienes son los primeros en recomendar tales estrategias populistas y demagogas, para garantizar el triunfo de su candidato y así, salir victorioso, lo que le da prestigio y dinero mal ganado.

Dado que éste, el problema de la demagogia y el populismo, es uno de los grandes factores negativos y enquistados entre nuestros políticos, sociedad y nuestros pueblos, que afectan negativamente a la democracia y al crecimiento económico, puesto que nuestros pueblos se inclinan preferencialmente por este tipo de políticos, los cuales, para mayor mal, terminan siendo carismáticos y atractivos para la mayoría de los electores.

Lamentablemente, la autenticidad, cultura, sensatez, moral y honestidad en la política, parecieran no ser factores reconocidos como valiosos y determinantes en nuestra región, para ganar elecciones. La viveza criolla, las simpatías y el carisma, tienen un rol mucho más importante, para ganar elecciones que el perfil anterior.

Si para los políticos liberales que actúan en democracia, estos factores les ayudan a ganar elecciones, también es cierto que perjudican a la región, puesto que nuestros países siempre están a medio camino de resolver los problemas de pobreza; y en algunos casos, jamás salen ni saldrán de ella, por el uso común del populismo y la demagogia

En el caso de las dictaduras, el populismo y la demagogia, también son hábilmente utilizados por tales mandatarios, como herramientas políticas para que los pueblos les permitan continuar indefinidamente en dictadura. Un caso emblemático mundial es el de Hugo Chávez Frías, quién, utilizó al máximo el populismo y la demagogia en ambos tipos de gobierno, con extraordinario éxito en Venezuela, como resultado  nuestra nación vive la peor pesadilla de su historia.

Si la dirigencia política latinoamericana no dedica tiempo y esfuerzos para corregir estas tendencias malignas e indeseables en nuestro sistema político en democracia, corremos el riesgo de continuar permanentemente en la pobreza extrema y la corrupción por siempre.

Cuando se habla a gritos de reformar y optimizar los principios, propósitos, objetivos y responsabilidades de la Organización de Estados Americanos, OEA, nada mejor que la actual situación que vivimos en la actualidad; donde la democracia está seriamente amenazada, por el marxismo leninismo, y donde la pobreza extrema e inseguridad ciudadana han crecido a niveles jamás vistos, creando de paso otra crisis como lo de es el de la migración masiva, indeseable y escandalosa de latinoamericanos hacia los EE.UU., y otras partes del mundo, puesto que en sus respectivos países no tienen trabajo, ni seguridad, ni futuro, ni sueños por alcanzar.

Son muchas las áreas, donde la OEA, ONU, la CEPAL, y los países desarrollados del área pueden orientar y contribuir con las naciones latinoamericanas más pobres, que no han logrado evolucionar ni política, ni social, ni económicamente; dado los diferentes y abundantes males y problemas de los que padecen.

La amenaza comunista y estatista en Latinoamérica es una fatal realidad, que debemos enfrentarla firmemente unidos, para combatirla y eliminarla. Se trata de nuestro crecimiento económico, seguridad, paz y tranquilidad; amenazadas, por esa plaga del socialismo - comunismo, cuyos efectos negativos en la región, se están haciendo sentir mayor e inclementemente en Venezuela y Cuba. No es un sueño, ni una pesadilla, ni una posibilidad remota, es una gran y nefasta realidad.