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TEMA: Necesitamos Principios

Necesitamos Principios 24 Mar 2020 20:11 #11312

Concuerdo mucho con tus puntos y observaciones, estimado Ricardo. Y, aunque soy conservador en general, además, como dices, de huir del socialismo que trata siempre de cercenar los ímpetus de la iniciativa privada, es justo señalar el peligro de algunos conservadurismos extremistas que, en lugar de captar simpatizantes con una aplicación lógica y razonable de nuestros justos principios, exagera más allá de lo atractivo, provocando rechazo de una manera tal que a uno se le hace difícil defender ciertas -y muy contadas- iniciativas aberrantes.

Por otra parte, además de llamar capitalismo al sistema que ha ayudado al mundo y a nuestra nación a hacerse cada vez más atractivos y humanos, el llamarlo también sistema de "libre empresa", responde a la realidad que, en verdad, mueve a nuestro mundo capitalista.

Gobierno que permite la libre empresa -que es la libre y humana iniciativa-, aunque aplicando los necesarios controles cuando se necesite, es gobierno que propicia adelanto tecnológico, económico y social a sus ciudadanos. En un himno a la individualidad que, respetando el bien común, propicia la bonanza económica de las naciones y el bienestar financiero de quien lo practica.
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Necesitamos Principios 18 Mar 2020 17:14 #11301

Cuando escucho a mi padre hablar de los tiempos pasados, me preocupa que esa libertad que ha hecho de este país el más próspero y poderoso del mundo, cada día está más amenazada. No entiendo por qué hombres de letras, intelectuales, periodistas, han llegado a odiar esta libertad. ¿Por qué a pesar de los fracasos socialistas estos hombres continúan ejerciendo tanta influencia? Y llegó un momento en que yo mismo tuve que responderme esa pregunta. Pienso que es porque no existe una clara filosofía de la libertad, del capitalismo. Una filosofía con la cual se puedan evaluar los logros de esa libertad. Alguien por ahí ha dicho: “De forma natural el capitalismo ocurre solo si no hay nada que lo detenga. El socialismo tiene que ser construido.

A diferencia del socialismo, el capitalismo es lo que ocurre en ausencia de una planeación central. Cuando nuestros compatriotas llegaron a esta región del oeste, no llegaron con una receta emitida por alguna Agencia gubernamental para la Planeación Económica; ellos se dedicaron a hacer lo que querían hacer y era lo natural: Trabajaron, sembraron, cosecharon, compraron, vendieron, intercambiaron. Eso era capitalismo, pero ellos nunca se enteraron considerándolo como algo normal en una sociedad. Nosotros no somos ideológicos; solo hacemos lo que funciona y no nos preocupamos por alguna etiqueta filosófica. Y en cierto sentido esto ha sido una bendición. Pero también ha sido una debilidad porque sin una filosofía racional que lo distinga, el capitalismo es vulnerable a las mentiras, agresiones y ataques de cualquier desarrapado socialista exponiendo sus envidias, sus frustraciones y, sobre todo, sus diabólicas soluciones. Y ellos tienen influencia, no porque tengan la razón, sino porque no tenemos una filosofía del capitalismo ampliamente reconocida con la cual debemos combatirlos. Sin principios perderemos el juego porque una mala idea solo se puede derrotar con una buena y mucho mejor.

Sin principios ¿Cómo podemos distinguir lo bueno de lo malo? ¿Podemos asumir que si es legal es que está bien? Pero la esclavitud era legal. ¿Podemos asumir que algo es lo correcto si está avalado por la mayoría? Una mayoría condenó a Cristo a la cruz. ¿Puede algo ser correcto si se ha concebido a través de un proceso legislativo? Muchos dictadores son seleccionados de esa manera. Entonces ¿Por qué no acudimos a la Constitución? Pero la Constitución puede enmendarse por el mismo rugido de la multitud. Que tal ¿El mayor bienestar para el mayor número de gente? En una sociedad sin libertad no hay justicia. Entonces ¿Quién será el que defina lo que es el mayor bienestar? ¿El robar a unos para darles a otros, es eso lograr mayor bienestar? ¿Cómo definir lo que es correcto y lo que no lo es? ¿Tiraremos una moneda el aire para decidir? Esto es lo que sucede en una sociedad de política patriarcal. Cualquier cosa es buena si hay suficiente gente que lo quiera. Cuando un agricultor toma la tierra de su vecino lo llamamos robo; pero si el estado lo hace lo llamamos reforma agraria. Cuando los políticos toman la riqueza de un hombre que ha sudado para construirla, se considera son “compasivos”; pero al hombre que produce esa riqueza lo llamamos egoísta, materialista. Si una mayoría viola los derechos de un individuo lo llamamos injusticia; pero si ello se ha llevado a votación, lo llamamos democracia.

Cuando la gente no tiene idea de lo que es bueno o malo, cuando creen que todo es relativo, el resultado es un caos ideológico que provoca una desintegración de la fábrica social. Entonces ¿Qué es lo que necesitamos y no tenemos? Necesitamos principios. Los principios no son legislados o inventados. Son descubiertos. Los diez mandamientos no fueron producto de un largo proceso de legislación. Los tres principios básicos de una sociedad libre son el individualismo, la propiedad privada, y la libertad económica que provocan los mercados sean libres. Inclusive, algunos hombres que se declaran pro capitalismo y supuestamente favorecen el individualismo, pasan luego a declarar que el interés público es más importante que los derechos individuales. Cualquier posición “pro capitalista” que no esté basada en la primacía de los derechos individuales, está condenada al fracaso.

Entre los grandes representantes del liberalismo moderno, estaban los liberales clásicos del siglo 19 en Inglaterra. Estos liberales luchaban por rescatar el mercado de restricciones, regulaciones, interferencias de parte del estado. Fue el triunfo de ese liberalismo clásico el que liberó la mente de los hombres, pero también sus manos y sus brazos. Por primera vez en la historia de Inglaterra el gobierno fue finalmente confinado a su verdadera función de proteger, en lugar de regular y acosar a los individuos. Políticamente el significado del liberalismo no consistió en aprobar más leyes, sino el derogar las que encadenaban al país. La ley contra la usura fue derogada. En 1846 la fatal Ley del Maíz fue también derogada y las últimas tarifas proteccionistas eran eliminadas.

Nunca el individuo había sido tan libre de las interferencias del estado en la forma para conducir su vida y disponer de su propiedad. Como resultado el comercio floreció e Inglaterra experimentó el surgimiento más grande de progreso material en su historia. De todos los países de Europa, Inglaterra era el más libre y, por ello, el que más prosperó. Los hombres que provocaron esta libertad económica sin precedentes eran los “liberales clásicos”, hombres como John Locke, Adam Smith, Jeremy Bentham, Herbert Spencer, John Stuart Mill. Lo que ellos forjaron fue el gobierno limitado—un gobierno confinado a su única tarea de proteger la libertad en lugar de violarla; un gobierno que usa fuerza legalizada para proteger la santidad de la propiedad privada en lugar de controlarla.

Y repito, los tres principios de una sociedad libre que realmente progresa, son el individualismo, la institución de la propiedad privada y la economía de mercado. Son los tres ingredientes básicos de la experiencia americana y lo que hemos empezado a llamar capitalismo. Son los tres elementos únicos de la civilización occidental especialmente desarrollada en Inglaterra, de cuya cultura política somos sus afortunados herederos. Ninguna otra civilización ha sido basada y desarrollada sobre estos tres principios.

Pero nuestra libertad en estos momentos está amenazada, entre otras cosas, por nuestro fracaso para identificar y promover los principios sobre los cuales se ha basado, los hemos dejado vulnerables a los asaltos socialistas y, algunas veces, también por conservadores. Y en estos momentos cuando, ante las agresiones de los gobiernos, las economías mundiales están fallando y, aunque parezca increíble, se incrementan las indignantes llamadas para expandir el control gubernamental. Sin un entendimiento claro de los principios del capitalismo de hoy día, nuestra libertad y nuestro futuro puede sufrir el mismo destino del liberalismo clásico de inicios del siglo 19 en Inglaterra, y nos veremos arropados de una nueva y larga era de las cavernas socialistas.

refugiolibertariol.blogspot.com/
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